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agosto 14, 2012

negruras...


Tras el negro bosque
hago arder este fuego de mi alma
en que flamean el aliento de ciudades
y el mirlo del miedo.
Golpeo con las manos desnudas estas llamas
que levantan el aire hasta el cerebro
y en mi nombre tiemblan.
Como nube se alza mi corazón
sobre los techos
cerca de los ríos
hasta que, tardía lluvia, regreso
hondamente al otoño.


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Thomas Bernhard  

noviembre 07, 2009

quisiera dejarme llevar


Quien fuera la Storni; tan intensa y apasionada. Escribió con el alma, sin pensar en modas ni estilos poéticos reinantes. Amó con toda las vísceras; gozándolo y sufriéndolo a partes iguales. Y cuando decidió que ya no quería más vivir, se fue. Así, sin avisar ni tomar parecer de nadie... dejó atrás la tierra firme donde ya no se sentía segura, para adentrarse en  los misterios infinitos del mar... justo en el mar de mis sueños.



"Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
 
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar"
Dolor Alfonsina Storni

octubre 09, 2009

abrazos

El abrazo poético
   como el abrazo carnal
       mientras duran
            prohíben caer
                 en la miseria del mundo.


Caen los muros de la prisión mental; espacio y tiempo se abrazan, se entretejen y despliegan a nuestros pies una alfombra viviente, una vegetación que nos cubre con sus mil manos de hierba, que nos desnuda con sus mil ojos de agua.


A veces,
   por un instante
      duramente arrebatado al tiempo
          cesa la pesadilla.

 
La poesía y el amor le revelan la existencia de ese alto lugar...

Octavio Paz
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Hace tanto tiempo que no me sentía así como me he sentido en las últimas semanas (desolada y falta de ilusiones) y quizá deba a mi vasta necesidad  por encontrar respuestas, un poco de luz y calidez para palear la  desolación que me aqueja, pero estas letras de Octavio Paz me han tocado como una suave caricia que ha venido a mitigar mi sensación de desconsuelo.

Mitigación breve, lo sé… pero no por ello menos agradecible.

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septiembre 18, 2009

siempre empezó a llover




Siempre empezó a llover 
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.




[Julio  Cortázar]

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Un día lluvioso, de Gustave Caillebotte


septiembre 16, 2009

procacidades patrias

"No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos."

Alta traición. JE Pacheco

septiembre 11, 2009

sábelo de una vez


Quiero decirlo ahora
porque si no después las cosas se complican.
Soy peor todavía de lo que muchos creen.
Me gusta justamente el plato que otro come
aburro una tras otra mis camisas
me encantan los entierros y odio los recitales
duermo como una bestia
deseo que los muebles estén más de mil años
en el mismo lugar y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes
no quiero que te peines con mi peine
soy fuerte como un roble
pero me ando muriendo a cada rato
comprendo las cuestiones más difíciles y
no sé resolver lo que en verdad me importa.
Así puedo seguir hasta morirme:
ya ves soy lo que llaman
el clásico maníaco depresivo.
Te explico estas cuestiones
porque si todo vuelve a comenzar
no me hagas mucho caso acuérdate.




[José Agustín Goytosolo Si todo vuelve a comenzar]




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